Cataleya, mujer bella
Cataleya, la mujer más bella, como ella misma se presentaba, era una mujer trans que tenía un puesto de fritos y abarrotes en el sector del puente de El Alambrado, recientemente reinaugurado luego de su colapso hace unos ocho meses. Cataleya fue cruelmente asesinada a las 3 de la mañana del 3 de noviembre de 2023 dentro de su propia casa por un joven de 18 años que le dio varias puñaladas y la degolló en su propia cama. Su caso se suma como una cifra más a las decenas de mujeres trans asesinadas cada año en Colombia. Las mujeres trans no están seguras ni siquiera en sus hogares.
Solo un medio registró su asesinato pero la revictimizó todo el tiempo llamándola “el ciudadano” y no sugirió ni por sospecha que se tratara de un crimen de odio. Un transfeminicidio. Eso es lo que les critico a las feministas trans-excluyentes : la esperanza de vida de una persona trans en América Latina es de 35 años; pero algunxs insisten en decir que no son “hombres”, ni “mujeres”; todavía se sienten (como dios, cómo la iglesia) con derecho a decir quién es un macho y quien una hembra.
La única persona que hizo un duelo -es decir, una manifestación pública de dolor- por la muerte de Cataleya, fue una vecina que colgó un ramillete de flores blancas, con una cinta morada, en la rama de un árbol junto al río. Alguien le tomó una foto al improvisado monumento. Inspirado en esa imagen, escribí este poema para que Cataleya no se quede en el olvido (“eso sería como matarla dos veces”). El poema no puede hacer justicia ni tampoco es una denuncia de los horrores del crimen; es sólo un intento de restaurarle a Cataleya su dignidad de mujer. Su dignidad de persona.
Un ramo de claveles
blancos
prendidos con una cinta
morada
a la rama de un árbol
a la orilla del río
La vieja
Río que has sido testigo
de tantas muertes
vela ahora en favor
de Cataleya
Lleva su alma
de mujer bella
Lejos
Muy lejos de aquí
De esta gente
y de esta tierra
Donde ser una mujer
Cataleya
Una mujer bella
Una mujer como ella
No tendría que
costarle la vida
Llévala, como una flor
Hermosa
en las corrientes de tus aguas
caudalosas
Lleva su alma
Llévala
A unas tierras más
mansas como ella
Sumérgela en tus caudales
Venérala en tus aguas
veleidosas
Dale el amor que le fue
negado en vida
Abrázala en tus corrientes
en tus vados
Llévala a los meandros
donde se agazapan
las culebras:
Mejor estaría entre las víboras
que entre la vil gente
de su vecindario
Acógela en tu seno
Río poderoso
y restáurale toda
la dignidad
que los hombres
no supieron darle
Entrégasela a Dios
para que se maraville
de la hermosura
de la más rara
de sus criaturas
Acuéstala en tu lecho
al fin
y deja que descanse
Que duerma eternamente
el sueño de su fantasía
Cataleya
la orquídea
la flor
la mujer más bella.


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