Mi padre don Ramón
“ÆDIPUS NO MATARÍA A SU PADRE:
lo colmaría de regalos
Aunque el mito decía en su origen
que Ædipus mataría al padre
Yo Ædipus al ser artista
inventé una forma para mi vida
de ser diferente de mi padre
sin odiarlo ni matarlo en mí”
Raúl Gómez Jattin
Mi padre se parece a Don Ramón: le gusta usar gorros maltrechos, se
viste siempre desparpajado y mi mamá lo apodaba “el garabato” por su extrema
delgadez. A veces se deja el bigote y más se parece. Ha trabajado en cantidad
de oficios y se levanta el dinero honradamente, pero igual que el personaje del
Chavo del Ocho, ha vivido siempre “pelado”. Se gasta la plata en helados para
sus hijos y sus sobrinos, se gasta la plata en cerveza, se gasta la plata con los
mendigos comiendo en cualquier panadería en la madrugada, se gasta la plata
adoptando un perro callejero al que llamó Don Ciro, se gastó la plata en
bohemia y mujeres. Tiene también los ademanes, los movimientos, los chistes y
las muecas, y estalla a veces de la rabia moviendo sus manos y chapaleando como
un niño. Eso sí, nunca ha llevado a casos extremos las chiripiorcas que
se le pasan rápido, a pesar de que a mi madre y a la madre de mis hermanas y a
las tantas novias y amantes que tuvo, les gustaba increparlo por su mera
existencia como hacía doña Florinda con su vecino del número 72.
Un día llegó mi padre con la noticia de un viaje. Nos llevaría a pasear
a mis hermanas, a un sobrino suyo (el que más lo quiere) y a mí. No nos dijo el
destino, solo afirmó que necesitaríamos ropa de verano. Nos recogió de
madrugada en su jeep azul destartalado y en medio de un aguacero sin pausa, nos
dirigimos a Armenia para tomar un bus con rumbo a Buga La Milagrosa. Yo tenía
miedo, como siempre lo tuve de niño con mi papá, al que miraba con
desconfianza. Esa madrugada aún más: nos había dicho que haría verano y nos
recogió en medio de una tormenta, y yo no sabía si creerle, es que siempre ha
sido tan tomador de pelo. Después el martirio de pensar que el paseo sería a Buga,
ese sitio donde tantas veces mi mamá me llevó a misas aburridas donde la gente
entra de rodillas a la iglesia para que se les cumplan los milagros. Llegamos a
Buga con cara de aburridos cuando aclaraba el día. Fue ahí cuando mi padre nos dio la sorpresa,
esa que estoy seguro nunca olvidaremos los participantes del paseo. Nos
obsequió el viaje que digo yo, lo hace sentir a uno partícipe de la vida, sobre
todo si uno ha crecido en una familia de clase obrera: Nos llevó a conocer el
mar.
Algunos dicen que Roberto Gómez Bolaños “Chespirito” solo se dedicó a
realizar una apología a la pobreza con sus series, en cambio yo pienso que es
un genio y que su genialidad radica en que, representó perfectamente a las
familias de clase media baja de toda Latinoamérica. Así como la vecindad viaja
a Acapulco, así mismo viajó mi padre con nosotros a Buenaventura. Paseos que se
conciben desde los esfuerzos de los trabajadores y desde la fe. Ahora que
repetía el capítulo para escribir esta columna, comprobé que así como Don Ramón
se ganó el viaje en una rifa, mi padre también tuvo un golpe de suerte para
poder llevarnos hasta ese mar de playas negras, había hecho un préstamo con
algún banco para invertir en su empresa y había sacado un porcentaje para que
nosotros conociéramos La Bocana,
Juanchaco y Ladrilleros, y tragáramos agua salada y nos revolcáramos en las
olas enormes o que uno ve enormes porque no está acostumbrado a tanta grandeza.
Ese mismo crédito fue el que lo condenó a la quiebra, y así mismo como el señor
Barriga le cobró eternamente la renta a Don Ramón, a mi padre todavía le cobran
intereses por deudas de más de 15 años.
Estar frente al mar por primera vez y de la mano
de mi padre, ha sido de las experiencias más confortables que he tenido en mi
vida. Creo que ese día aprendí sobre la
inmensidad y sobre su compañera la pequeñez y sobre pertenecer. Qué lindo fue
el esfuerzo de mi padre, que lindo nacer donde nací, que bueno las familias
disfuncionales y que bueno poder perdonar y entender al padre, juzgarlo poco y
abrazarlo mucho. El mío que se parece al personaje noble y chabacán de una
serie cómica, y el de ustedes que seguramente también tiene su referencia y su
vida atropellada, y yo padre que también espero el perdón algún día: que sea
diferente a mí, pero que no me mate ni me odie en ella.

Publicar un comentario
0 Comentarios