¿Por qué tanta premura en tu accionar, querido compañero? ¿Acaso no te has dado cuenta de lo que la prisa ha hecho con nosotros? Fue tal vez un mundo globalizado o la entrada del capitalismo que nos puso a vivir a toda marcha, sobreexplotando nuestros talentos, ideas, estudios y de paso nuestra existencia; para crear un producto que durará poco en el mercado y que será desechado cuando salga algo más novedoso y llamativo, algo más pueril. Mira a tu alrededor y fíjate en el cansancio que nos agobia a tantos, y cuenta por centenares a tantos hombres y mujeres que han normalizado el hecho de pasar más tiempo dedicados a la subordinación que al manejo de sus propias vidas. Sé que tienes muchas esperanzas de conseguir un empleo y tal vez unos pesos adicionales no te caigan mal, pero me gustaría contarte cómo va la cosa para nosotros los jóvenes en el mundo laboral, para que estés preparado ante lo que se viene para ti inevitablemente.

El día empieza muy temprano. Tendrás que obligar a tu cuerpo a despegarse de la cama y envidiarás al gato y al perro que pueden seguir arrunchados bajo las cobijas. Te bañarás rápidamente y tomarás un sorbo de café muy caliente, antes de salir a tomar un bus con sobrecupo para llegar puntual al trabajo. El cubículo disfrazado de libertad con alguna planta artificial y una greca de café de mala calidad, te abrazará todo el día y te hará olvidar la necesidad fundamental de un buen desayuno. Te pasarás la mañana estallando tu cerebro tratando de recordar el sinnúmero de tareas asignadas e intentarás cumplir con algunas. Llegará el medio día con la fatiga que produce el estómago vacío. Comerás rápidamente y volverás a tus oficios, sin la oportunidad de digerir los alimentos. La tarde será pesada y cuando por fin creas que estás libre, llegará tu jefe y te asignará más tareas. Como eres joven, te sugerirá que te pongas la camiseta por la empresa y que adelantes trabajo en horas nocturnas no laborales, sábados, domingos y días festivos. Llegarás a casa y el cuerpo no querrá leer un libro, ver una película o disfrutar con tu familia, solo te pedirá cama. Así será tu vida por 35 años.

Es una vida difícil, pero no te podrás quejar. En tal caso que lo hagas, tendrás que aguantar el apodo que se inventaron para culpar a los que protestan contra el sistema laboral esclavista. Te dirán Nini, “Ni estudia ni trabaja” y no entenderán razones. La gente se embolató con el sueño del recaudo, que es al final de cuentas un pajazo mental que nos echamos todos. ¿No te das cuenta del poco poder adquisitivo que tenemos? ¿Con qué ánimos se estudia, con qué ánimos se trabaja?

Pero tranquilo, no todo es tan malo. Ya te las arreglarás para hacer el amor, que es lo único que te aconsejo nunca dejes de hacer.

Nota: No defiendas a ningún jefe. En un recorte de personal no dudará un segundo en darte un patada.