Según las últimas publicaciones de Invamer, la desaprobación del Presidente Iván Duque y del cabecilla del Centro Democrático Álvaro Uribe Vélez, supera el 70%. Una cifra histórica que golpea fuertemente al movimiento fascista colombiano que se hace llamar “derecha”. Ya saben ellos, que no conseguirán anclarse nuevamente en el poder a través de las urnas. El primer golpe ya lo recibieron en las pasadas elecciones regionales; Claudia López, Daniel Quintero, William Dau, Jorge Iván Ospina, son ejemplos de que la gente colombiana eligió a los alternativos por encima de los candidatos tradicionales; que ellos hayan salidos también medio opresores y fascistas lo discutiremos luego. Lo que trato de decir y lo digo con mucha desconfianza es que, hay ejemplos que demuestran que el voto popular todavía funciona en nuestro país: El triunfo de los alternativos en el gobierno corrupto de Iván Duque, la pérdida del Plebiscito por la Paz a pesar de toda la mermelada que se repartió y toda la campaña publicitaria que jalonó Santos, las elecciones del 2018 que dejaron como perdedor a Petro, pero con ochos millones de votos, a pesar del desprestigio al que estaba sometido por el CD y todos los partidos de la Unidad Nacional, sumado al repugnante voto en blanco, liderado por Fajardo, Robledo y De La Calle.

Supongamos que el sistema del voto popular siga funcionando en nuestro país hasta el próximo año. Seamos también positivos y creamos en las encuestas que ya ponen a Petro en el poder. Ahora preguntémonos  papitos y mamitas, ¿creen ustedes que AUV y su movimiento, dejarán que las cosas sucedan así de fácil, como tendrían que ser? (No olviden la Yidis Política). Por lo menos, mi respuesta es No. Nada en política es lo que parece. Ahí es cuando intento ver la otra cara de la moneda, tratando de descifrar los beneficios que está obteniendo el gobierno actual con el Paro 2021, con miras a las elecciones 2022.

Los colombianos nos enfrentamos en la actualidad a una masa amorfa de confusión que nos está ahogando. El caso de una menor de edad en Popayán violada por la policía combinado con un caso de suicidio que se disipó demasiado rápido, las torturas dadas en el Éxito donde no aparecen familiares reclamando a los hombres o mujeres que estaban allí, sumado al video publicado por el Ministerio de Defensa al otro día donde se regalaban tarjetas de créditos del mismo supermercado a los agentes del Esmad (Como queriendo echar sal a una herida) , la quema del Palacio de Justicia de Tuluá en donde NO SE VIO intervención de la fuerza pública para controlar los disturbios que empezaron a las cuatro de la tarde y de los cuales tenía conocimiento el Alcalde desde horas de la mañana de ese día. Estas cosas raras que pasan, no son casos aislados.

¿Y si el mismo gobierno fuera el más interesado en continuar con el paro? Y no me refiero a las marchas multitudinarias, sino a los bloqueos de vías, asonadas, muertes, enfrentamientos civiles. Me paso de conchudo y de frívolo asqueroso al pensar esto, pero y sí, la mujer de Popayan buscaba que el país ardiera a manos de movimientos feministas, o sí, lo del Éxito sea  solo un montaje para motivar a la destrucción de uno de los almacenes más completos del país. ¿Será que los comentarios ofensivos de La Cabal solo buscan calentar más los ánimos del pueblo y la indiferencia del presidente sea adrede? ¿De qué les sirve motivar una guerra? ¿Por qué tantas burlas para el pueblo? ¿Por qué Carrasquilla diría 1800? ¿Por qué las visitas a Ciudad Jardín?

Respuesta Perspicaz: Entramos en guerra, aplazan elecciones del 2022, tumban a Petro a través de “leyes” por cualquier comentario que haga acerca del Paro, controlan al pueblo a través de represión militar con el enorme arsenal que tienen dizque para enfrentarse a las Farc. Sufrimos desplazamiento al estilo venezolano.

Conclusión: Estoy loco.